DESARROLLO
SOSTENIBLE Y COLAPSO AMBIENTAL.
UNA PERSPECTIVA ISLÀMICA
Fazlun
M. Khalid

Cumbre
Mundial sobre Programa Paralelo de Desarrollo Sostenible
Convención Islámica sobre Desarrollo Sostenible
Fundación Nacional Awqaf de Sudáfrica
1 de Septiembre de 2002

EN APRIETOS
El
hecho de que cerca de cincuenta mil personas desde líderes nacionales
a activistas de comunidades rurales de cada rincón del mundo estén
ahora en Johannesburgo para participar en esta Cumbre ha de significar
que los asuntos referidos al Desarrollo Sostenible están siendo
tomados ahora seriamente por las personas en todos los niveles sociales.
Global Environment Outlook 3 (GEO 3) (1), el informe publicado por la
UNEP* con ocasión de la Cumbre, merece una seria lectura. El párrafo
de introducción a su Informe Sumario (2) le da a uno una idea de
la intrincada naturaleza del problema, sin importar cuán arduamente
los escritores traten de mostrarse incluso hasta parcos; la Conferencia
de las Naciones Unidas de 1972 sobre el Medio Ambiente Humano realizada
en Estocolmo constituyó una línea divisoria en el moderno
ambientalismo; grandes progresos se han hecho desde entonces en colocar
el tema del ambiente en agenda, tanto a nivel local como nacional e internacional;
ha habido una proliferación de documentos sobre planes de acción
al respecto, nuevos regímenes legislativos e instituciones y “un
reconocimiento inexpresado de que el tema del ambiente es demasiado complejo
para la humanidad como para ser tratado en cualquier sentido”. (El
énfasis es del autor)
Las
decisiones adoptadas en Estocolmo se dice que han tenido influencia en
el gobierno, la actividad económica, la legislación ambiental
internacional, las relaciones bilaterales y han influenciado también
las maneras de vida individuales y sociales. Sin embargo, hay problemas.
El medio ambiente se encuentra todavía en la periferia del desarrollo
socioeconómico. Adicionalmente, la pobreza y el excesivo consumo
ejercen una gran presión en el medio ambiente y el desarrollo sostenible
permanece como una realidad largamente teórica para la mayoría
de la población mundial de 600 millones de personas [sic]. En una
palabra, más allá de los discursos, los informes escritos,
la legislación y la generación de instituciones, muy poco
progreso se ha hecho en este campo. “Ha habido un inmenso cambio
tanto en las condiciones humanas y ambientales en los últimos treinta
años” (3), para mal, personificadas en la creciente brecha
entre las naciones ricas y pobres y el estado deteriorado del medio ambiente.
Esto le lleva a uno a la conclusión obvia de que si no empezamos
a actuar con la necesaria rapidez hoy, estaremos dejando a las generaciones
futuras en un serio aprieto.
De
manera alarmante, no parece haber un consenso ministerial ni siquiera
en los países desarrollados como el Reino Unido que podría
ser contado para dar a la idea del Desarrollo Sostenible un impulso en
la dirección correcta.
Esto
se refleja en los vergonzosos desacuerdos públicos (4) entre ministros
que forman parte de la delegación británica para la Cumbre,
uno afirmando que esta reunión es acerca del desarrollo y el otro
afirmando que es acerca de la conservación. Una fuente en The Economist
(5) asegura que “el Desarrollo Sostenible rompe con el corazón
de la relación de la humanidad con la naturaleza” y previene
respecto a la contradicción inherente que hay en la búsqueda
del crecimiento económico, el cual es “el mejor medio conocido
para ayudar a los pobres” y los estragos que esto podría
tener en el planeta si no es tratado con cuidado. La fuente observa adicionalmente
que “la total magnitud del desarrollo económico que se espera
para las siguientes décadas hace parecer inevitable que los conflictos
entre la humanidad y la naturaleza aumentarán de forma peor”.
Esta es una sopa con ingredientes desagradables en la misma.
A
la par que la gente plantea grandes preguntas, las soluciones se desbordan
amplia y rápidamente. Qué tiene precedencia, el desarrollo
o la conservación? La respuesta depende de si eres un economista
o un conservacionista. Pero el Desarrollo Sostenible ha debido arreglárselas
para casar ambas cosas a la palabra mágica “sostenible”
como en el Brutland de 1987 (6). Sin embargo el debate continúa.
¿Acaso no ha sido exagerada la postura ambientalista? ¿No
pueden las fuerzas del mercado y los arreglos tecnológicos solucionarnos
este acertijo? ¿Es acaso la naturaleza tan sacrosanta como para
que la preservemos a costa del bienestar humano? ¿Debería
el progreso sacrificarse en pro de la naturaleza? ¿Acaso la solución
no aparece en la manera en que las naciones ricas han lidiado con este
problema? Poluciona conforme a tu progreso y luego limpia los deshechos
en algún momento en el futuro.
A
pesar de toda la evidencia en el sentido de que la capacidad de resistencia
del planeta está siendo severamente puesta a prueba hay una feroz
resistencia a la idea de la sostenibilidad en los grandes lobbies comerciales.
Esto nos hace recordar la década de los 50 y 60s cuando la industria
del tabaco presionó y trabajó para negar cualquier vinculación
entre el fumar y el cáncer de pulmón. Ahora ellos están
pagando millones por daños a aquellos que sucumbieron al hábito
de fumar y sufrieron sus consecuencias. El gran comercio es la fuerza
detrás de la decisión del gobierno americano de retirarse
del Protocolo de Kyoto respecto al Cambio Climático.
Uno
de los argumentos detrás del paliativo de las fuerzas de mercado
es el de las emisiones de comercio en donde las empresas e incluso los
países pueden comprar y vender créditos negociables por
polución. Pero, ¿quién le pone un precio al medio
ambiente, a la naturaleza? Algunos se han atrevido a intentarlo. En un
artículo en el diario Science (7) un grupo de economistas ecológicos
“estima que el ratio total de costo beneficio de un programa efectivo
para la conservación de la naturaleza salvaje es 100:1”.
Los servicios de la naturaleza son valuados en “cerca de un promedio
grueso de $ 38 trillones”. Es decir que la naturaleza ahora se ha
convertido en una industria de servicios. Aquellos que se preguntan si
la tecnología podría salvar al planeta también deberían
reflexionar en lo que la tecnología le ha hecho en los doscientos
años pasados. ¿Nos hemos vuelto adictos o no? Tiene la naturaleza
de una droga en la que a pesar del daño sistemático que
nos ha hecho a nosotros y a otros sistemas vivos, ansiamos incluso preparados
más drásticos de lo mismo.
Esta
cumbre es esencialmente una manifestación de la globalización
y podría decirse para calma de la misma que una respuesta global
es necesaria para un problema global que esencialmente escapa al poder
de la mayoría de las personas representadas en Johannesburgo para
este encuentro. Ninguna mención se hace en la GEO 3 de la Organización
Mundial del Comercio (OMC) que varios consideran como la bete noir del
Desarrollo Sostenible. Es una organización basada en el afán
del lucro y en lo principal sirve los intereses de las Corporaciones Multi
Nacionales (CMN). El Desarrollo Sostenible no está en la lista
de sus prioridades (8). Cinco CMN control el 50% de los mercados globales
en asuntos aeroespaciales, electrónica, automóviles, aerolíneas
y acero; cinco controlan el 70% en artículos duraderos; cinco controlan
el 40% en petróleo, computadoras personales y los media. El 51%
de las más grandes economías hoy son de CMN, no de países
(9). También es interesante notar que las ventas de 200 compañías
representan el 28.3% del PBI mundial y que estas empresas emplean solamente
el 0.75% de la fuerza mundial de trabajo (10). Esto debería sonarnos
la alarma para el Desarrollo Sostenible, toda vez que fuerzas poderosas
trabajan en contra del mismo. Ya que el mundo es guiado por la economía,
es bueno ser consciente de que una de las máximas de dicha disciplina
es la utilización de recursos escasos en su más eficiente
(es decir, rentable) uso posible. El Desarrollo Sostenible no figura en
esta ecuación. De cualquier manera, el Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su último informe (11) invita
a que hayan mercados más abiertos y recuerda a los países
industrializados que sus subsidios a la producción y la exportación
le cuestan a los países pobres pérdidas en exportación
mayores a los 56 mil millones de dólares que esos mismos países
reciben anualmente en ayudas. El compromiso del comercio libre por parte
de los países ricos es simplemente superficial, toda vez que los
asuntos de la política doméstica toman la precedencia.
LOS
APETITOS DE LA DEMOCRACIA
La
democracia no es un nuevo fenómeno ni es una invención del
Occidente. Ha prosperado en las sociedades humanas de muchas maneras y
lo que se propaga hoy en día es una forma política que ella
ha adaptado con la modernidad para servir a las necesidades de la modernidad
misma. La modernidad destruye y devora las culturas tradicionales y las
sociedades y tiene un apetito voraz por los recursos limitados de la naturaleza.
La modernidad junto con su vínculo indisoluble al Estado y al mercado
no deja a ningún individuo libre de la influencia del mercado (12).
El mercado no es más hoy el de la comunidad local, en donde los
participantes tienen propósitos e intereses comunitarios. La economía
moderna, cuyo alcance actual es global, desvaloriza y destruye todo un
campo de actividades humanas, redes humanas,
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