




| TAQWA
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| "No hay ni fuerza ni poder excepto de Allah, el Ensalzado, el Vasto". Shayj Ibn 'Ayiba ha dicho que el primer grado de taqwa, resguardarse uno mismo, es evitar las acciones incorrectas. El segundo grado es supresión de las faltas, y el tercer grado es apartarse de todo lo que es otro-que-Allah, para poder retirarse a la Presencia del Conocedor de lo Invisible. Se puede decir que el comienzo de taqwa es la adopción de los parámetros morales de la shari'at, mientras que su mitad es la profunda aceptación del yo que Allah nos ha asignado, de forma que su mejora y perfeccionamiento constituya el límite de nuestra interferencia con el mundo. El fin de taqwa puede verse entonces como la llegada al núcleo o al centro del círculo del yo. De esta manera, el final de taqwa es nada menos que jalwa, retiro, la profunda contemplación interna y el deleite de presenciar las Luces de los Atributos y la Esencia. Con Taqwa lejos de convertirse el ser humano en un recluso o en alguien que no participa en el mundo, ocurre justamente lo contrario. Su flecha da en el blanco. Al hombre de taqwa se le escucha cuando habla, se le imita cuando actúa, e ilumina a otros cuando se manifiesta. El hombre de taqwa no tiene miedo de la creación; el mundo le pertenece y los elementos son sus diligentes servidores. Todo su temor lo coloca en Allah, el Vasto, el Celador de su asunto y el Motor de todas sus actividades. Su dhikr es especialmente recomendado a la hora de viajar. Es un dhikr extremadamente adecuado para todas las cuestiones relacionadas con la acción y los vastos movimientos que afectan a las multitudes, como la guerra por ejemplo. El dhikr es el siguiente: La
hawla wa la quwwata illa |
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