| 
UNO
“¿Acaso no ves cómo Allah compara la buena palabra
con un árbol bueno cuya raíz es firme y cuyas ramas están
en el cielo?. Da su fruto en cada época con permiso de su Señor.
Allah pone ejemplos a los hombres para que así recuerden”.
(Sura Ibrahim: aleyas 24-25)
As-salaamu ‘alaykum wa Rahmatullah.
A’udhu billahi min ash-shaytanir-rayim.
Bismillahir-rahmannir-rahim.
Vamos
a tomar esta aleya como tesis, tema y clave de todo lo que vamos a examinar,
insha’Allah, a lo largo de esta obra. Nuestra materia de estudio
es At-Tarbiyat al-Islamiyat al-Asliya --Educación Islámica
de Raíz. Con esto nos referimos a una educación Islámica
que, por sí misma, es absolutamente el origen de Islam, el Islam
puro procedente del manantial de la Medina del Mensajero de Allah, que
Allah bendiga y le conceda paz.
Lo que hoy vemos en el mundo de hoy es la secuela entre la gente de la
umma del abandono de este Islam básico. No obstante, si dijéramos
en qué consiste este Islam, todos dirían: “Bueno,
yo estoy de acuerdo con eso”. Es entonces cuando tenemos que darnos
cuenta de que, a lo largo de un período de tiempo bastante extenso,
se ha dado una alteración, una división, una ruptura, un
cambio de dirección y una complejificación de la enseñanza
tales, que han apartado y alejado a las gentes musulmanas de este Islam
original. Y lo que nosotros llamamos Islam original es, por definición,
el Islam del Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz,
y el de los Sahaba.
En estos momentos cada uno de nosotros tiene ya formada en su intelecto
una opinión, una idea y una valoración; con esto lo que
estoy sugiriendo, no es que si a lo largo de este trabajo uno se encuentra
con cosas nuevas, uno crea que esto es debido a una falta de intelecto
o de juicio correcto por su parte, sino que lo que sugiero es que debemos
recordar que, todos nosotros, somos herederos de una confusión
y de una redefinición del Islam, procedente de nuestros propios
‘ulama, que es la que ha impedido a la gente una comprensión
clara de lo que es el mensaje Salafi inicial de nuestro Mensajero, que
Allah bendiga y le conceda paz. En esta redefinición incluyo elementos
de cada aspecto y cada ciencia contenidas en las ciencias que pueden sumariales
bajo la frase “ciencias Islámicas”. Pero si se tratase
únicamente de una cuestión de ‘ulum, si fuera simplemente
una cuestión de kalam, no hay duda de que, dado el caso, podríamos
mantener una interesante discusión sobre el madhhab. Pero lo que
intento es llegar a una situación anterior a la del madhhab. No
para rechazarlo ni para acabar diciendo “y en consecuencia lo hemos
eliminado”, sino para comprender lo que se ha hecho con el concepto
del madhhab cuando éste, de hecho, no fue una idea sino una realidad
política e intelectual aceptada y en funcionamiento. Dicho con
otras palabras, el concepto y la tesis de la postura madhhab han sido
tan alterados intelectual y políticamente a lo largo del tiempo,
han acumulado tal exceso de equipaje y se han hecho tan pesados, que el
resultado final es un barco lleno de bagaje intelectual y de metodología,
pero sin la menor injerencia en el proceso social. El resultado es de
una pesadez tal que el barco termina por hundirse. Y en este caso es cuando
digo: subamos al bote salvavidas con las raciones necesarias para sobrevivir
--raciones del Din al-Islam. Si éstas parecen pocas y alguien dice:
¿Pero qué pasa con esto y aquello y con lo de más
allá?, entonces el bote acabará por hundirse. Vayamos primero
a tierra firme y esperemos luego a que la marea nos traiga parte de ese
material que ahora podremos revisar y retomar con la perspectiva más
amplia que nos sea posible.
Esto es lo que estoy sugiriendo; y tengamos presente que si hablamos
del punto de vista, de lo que se denomina ijtihad, descubriremos de nuevo
que lo que hoy se concibe como ijtihad no es lo que nuestros ‘ulama
entendieron por tal cosa en los primeros quinientos años del Islam;
ijtihad no era sólo opinión, no era sólo ra’i;
ijtihad significaba algo más que todo eso. Tendremos pues que revisar
también lo que se ha hecho con el concepto del ijtihad, porque
ijtihad se ha convertido hoy en la opinión grosera e ignorante
de periodistas mal-informados y de representantes de los gobiernos títere
que los kuffar han impuesto sobre el pueblo musulmán. Revisaremos
el tema para regresar a lo que significaba antes, y así poder descubrir
las mentiras que se han dicho acerca de nuestra propia tradición
y de nuestros propios ‘ulama -- fantasías e imaginaciones
que acaban sugiriendo que tener taqlid es ser una oveja y que el taqlid
es algo que está enemistado con el ijtihad, lo cual no es en absoluto
correcto como veremos al revisar todos estos temas.
Como todos sabemos, en el Islam hay una serie de grupos, escisiones y
discusiones temáticas que han hecho tambalearse a nuestra gente:
los Mu’tazili, Jawarich, etc. Han existido los muttakalimun. Luego
vino la llegada de Abu’l-Hassan al-’Ashari y así sucesivamente.
Tenemos por otra parte a los Imams de los madhhab y no me refiero sólo
a cuatro. Había varios Imams de madhhab. Surgieron los muwahiddun
y también los mufasirun. Ha habido toda una serie de complejidades
y añadidos, pero a cada paso del camino, todos estos fenómenos
siempre estuvieron conectados con el califato, el poder y la forma de
gobierno.
Pero,
con lo que nos encontramos en el momento presente es con que ¡no
tenemos fuqaha!. Así de sencillo. ¿Con esto que quiero decir?.
Me refiero a que sí tenemos ‘ulama, pero que, metafóricamente
hablando, están castrados,. Son impotentes, están emasculados,
en el sentido político. ¿Por qué?. Porque han compilado
una enorme cantidad de conocimiento --y esto nadie puede discutirlo. Pueden
estar citando hadiz desde la mañana hasta la noche. Pueden estar
haciendo comentarios sobre el Corán desde el alba hasta la puesta
del sol. Cuántos de ellos pueden hacer la oración desde
la mañana hasta la noche no es asunto nuestro. Pero es evidente
que estos hombres no pueden tener ninguna influencia sobre el proceso
social.
Recibí la visita de un individuo de Qatar que se presentó
a sí mismo como una autoridad y un líder Islámico.
Dijo: “Kitab wa Sunna”. Y yo le pregunté: “¿Cómo
puedes decir Kitab wa Sunna cuando trabajas para ese emir y esto, aquello
y más que tu sabes y yo no sé, es haram, es inadmisible
y debería castigarse?”. “Ah bueno --contestó--
pero el emir es una persona encantadora y muy agradable, aunque un poco
estúpido; estas cosas no las entiende así que no las tratamos
con él”. Estaba dispuesto a aceptar la rendición total
de su autoridad legal y política a cambio de las rentas y el salario
del ‘alim silencioso, el ‘alim que está dispuesto
a firmar cada una de las acciones haram de su gobierno.
Tenemos ‘ulama pero no fuqaha. Lo que probablemente ha ocurrido,
es que la gente que habla de la creación de un estado Islámico
ha llegado a esta tesis. Me estoy refiriendo a los modernistas y a elementos
tales como Maududi y algunos intelectuales de los Ijwan al-Muslimin que
hablan de constituciones Islámicas cuando éstas no son admisibles
--porque de hecho se trata del proceso estructural propio de los enemigos
del Islam. El constitucionalismo no es Islámico, es masónico
y en consecuencia judío. Hablan del estado Islámico cuando
en realidad a lo que se están refiriendo es a tomar la infraestructura
de la sociedad tecnológica moderna para luego, de alguna manera,
embellecer moralmente sus contornos. El resultado final sería una
especie de Islam similar a los estados unidos bajo el mandato de Herbert
Hoover, esto es, un capitalismo monopolista en el que nadie se emborracha.
Pero este no es el caso. Esta no es la tesis Islámica en absoluto.
Lo que nosotros queremos hacer es volver al inicio del proceso y ver
como, pieza a pieza, podemos recomponer una imagen precisa. El punto
al que queremos regresar es de tal naturaleza que resulta inconcebible
que un Musulmán pueda estar en desacuerdo con nosotros; su implicación
más inmediata es que, para empezar, toda la ‘aqida posterior,
todas las críticas recientes, todo el reformismo más reciente,
tienen que ser rechazados como bida’, ya sean de Ahl as-Sufiyya,
Ahl esto o Ahl lo otro. Tenemos que decir: “Todo esto no es más
que añadidos; vamos ahora a descubrir qué es lo que hubo
al principio”. Esto es también aplicable a Ibn Taymiyya e
Ibn ‘Abdal-Wahab puesto que introdujeron en la ‘aqida ciertos
elementos contradictorios que no estaban en la tesis inicial, a la que
llegan incluso a contradecir, y que, en una generación posterior,
repercuten sobre sus seguidores y les conduce al punto de afirmar cosas
de las que luego se apartan. A pesar de que en un principio los wahhabis
rechazaron el madhhab, en un estado posterior fueron obligados por los
‘ulama a aceptar a Ahmad ibn Hanbal; pero a pesar de esto, ni siquiera
abren los libros de Ahmad ibn Hanbal --los ponen en las paredes a modo
de protección. Luego dijeron: “Seguiremos a al-’Ashari”;
pero en al-’Ashari se encuentran cosas que están en contradicción
con el Kitab at-Tawhid de Ibn ‘Abdal-Wahab. Y ahora están
hablando de desembarazarse a su vez de al-’Ashari puesto que son
muy ricos y muy fuertes, nadie se preocupa ya de la ley ni a nadie se
le castiga a no ser que sus ingresos sean inferiores a los 1.000 $ anuales.
Nosotros no queremos nada de esto; lo que queremos es fijarnos en la
tesis inicial, en el material básico procedente del Kitab de Allah y
la Sunna. Todo el mundo está en lo cierto cuando dicen “Kitab
wa Sunna”. El concepto inaudito y peligroso que yo me permito añadir
es que si se dice “Kitab wa Sunna” en ello va contenido el
gobernar, y que además, para esta forma de gobernar ya tenemos
un modelo: la ciudad del Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda
paz, Medina al-Munawara.
Islam no es un idealismo, no es un sueño inacabado, frustrado por
la ambición y el deseo de poder de generación tras generación
de hombres corruptos. El Islam del Mensajero de Allah, que Allah bendiga
y le conceda paz, fue un hecho consumado, fue establecido, ocurrió,
duró tiempo, resistió y finalmente fue eliminado. Y nosotros
aceptamos esa primera versión Salafi en la que está basado
nuestro din, y sin la cual no tendríamos din, puesto que debemos
tener la Sunna junto con el Kitab.
Tendremos que fijarnos en todo esto de una manera estructurada, de acuerdo
con ciertos patrones. Al hacerlo así podremos subrayar la importancia
de cierta línea en particular que se nos mostrará en armonía
intelectual, espiritual y política con aquel primer fenómeno.
Mostraré a continuación algo así como los titulares
de los capítulos que vamos a tratar. Más adelante llegaré
incluso a plantear que lo que se ha enseñado como la historia del
Islam, no es en absoluto la historia del Islam. Por un lado nos la muestran
como un panorama dinástico, mientras que por otro aparece como
una historia de escuelas y de sectas. Mi tesis es que la historia del
Islam es una serie repetida de manifestaciones de la forma de gobierno
Islámica en la que un Emir tiene que responder ante un cuerpo de
fuqaha responsable que gobierna de acuerdo con el Kitab y la Sunna de
la comunidad Salafi, y que esto es algo que puede encontrarse esporádicamente
en uno y otro lugar.
Podemos mostrar una línea que, partiendo de la Medina al-Munawara
de la época del Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda
paz, pasa por Imam Malik, y desde Imam Malik continúa durante quinientos
años --en Oriente Medio, llega hasta las puertas de India y Rusia,
se extiende a lo largo de todo el norte de Africa y llega incluso hasta
la misma Europa. En este espacio puede verse como durante esos quinientos
años el liderazgo estuvo a veces en manos de esclavos que eran
fuqaha y ante quienes los emires tenían que inclinar la cabeza.
Yo afirmo que esta es la verdadera historia del Islam, y no esa otra cosa
absurda inventada por los orientalistas y que nos ha convencido a todos
--una historia de épocas y dinastías marcadas por los cambios
en el estilo de los arcos y de los jarrones.
Como puede observarse, el tema es tan candente, es tan extraordinario,
que cuando se escucha por primera vez, uno se pregunta por qué
no nos habíamos dado cuenta antes. Porque como digo, no somos estúpidos.
Yo mismo estoy tan sorprendido como cualquier otro. Nunca habría
podido encontrar este material en una biblioteca, a pesar de que todo
estaba en ellas. El ‘alim lo tenía y lo ha perdido. Porque
ya no es un faqih. Porque ya no incorpora en sí mismo los tres
elementos que configuran al faqih.
Como adelanto de mi tesis voy a dar la definición de lo que constituye
el faqih. Fiqh: Enjuiciar. El papel del qadi: El papel del qadi contiene
tres elementos que éste debe ser capaz de incorporar en sí
mismo o de lo contrario no habrá gobierno Islámico. El primer
aspecto del qadi es que debe conocer la situación Salafi del Kitab
wa Sunna, según la comunidad Salafi, además de conocer el
‘amal de Medina. Debe saber qué es lo que hacía la
gente, los Musulmanes. Más adelante justificaré esta afirmación.
Tengo que hacerlo puesto que he hecho una declaración específica
sobre Medina. Digamos que el qadi tiene que conocer la situación
Salafi --desde el punto de vista legal. Debe conocer los parámetros
legales, básicos y fundamentales de los hudud, y debe saber cuáles
son los castigos correspondientes. Debe conocer el usul, debe conocer
los hadiz necesarios y relevantes para poder llegar a cualquier tipo de
decisión legal. Debe conocer las aleyas abrogadas. Tiene que saber
cuales son las aleyas relacionadas con cualquier asunto en particular.
Debe conocer el ‘amal. Incluso diría que es necesario que
conozca el ‘amal de Medina.
Una vez en posesión de este conocimiento, el siguiente paso necesario
es el de enjuiciar. Dicho con otras palabras: tiene que ser un qadi reconocido,
con un carácter moral también reconocido para que a partir
de este carácter y esta posición reconocidas, pueda enjuiciar
lo que se le presenta y pueda llegar a una respuesta que esté en
armonía con ese conocimiento, sin saltárselo, y con un taqlid
completo en cada aspecto de la cuestión para así poder llegar
hasta el punto en el que ese taqlid se detenga. Llegaremos a esta cuestión
más adelante.
El tercer aspecto o elemento es que, una vez dictada la sentencia, lo
que en sí mismo es un acto de su poder por Allah además
de su intrínseca realidad política, debe hacerlo con el
conocimiento de que la totalidad de la superestructura de la sociedad
Islámica va a velar por el cumplimiento de dicha sentencia --puesto
que la tercera dimensión de su papel como qadi es la ejecución
de la misma. Con esta prueba se demuestra ante la gente la forma de gobernar
de los Musulmanes.
Al mismo tiempo que seguimos este camino y proceso con el que recobraremos
la postura Salafi y de Medina, quiero, como resultado, indicar lo que
serían, en tres niveles diferentes, los fundamentos de una educación
Islámica aceptable para todos. A lo largo de este trabajo intentaré
mostrar los dos primeros y aunque no será posible abarcar también
el tercero, me gustaría no obstante, poder establecer cuales serían
estos tres elementos, estos tres niveles de la educación Islámica.
Dicho con otras palabras, lo que debemos contemplar es que el deber,
políticamente
hablando, de los musulmanes, es la formación de una comunidad instruida
encabezada por una élite de musulmanes comprometidos, educados
e informados que lleven al terreno de la acción política
el conocimiento que poseen. Esto significa que desde el primer día
han erradicado de su mente el concepto que permite formar juicios políticos
tal y como se hace en la actualidad, esto es, con qadis de sillón
cuyo poder sobre el nexo Islámico es comparable al que tiene el
ciudadano americano sobre su propia sociedad cuando la critica sentado
frente al televisor.
Yo me atrevería a decir que el Islam talib ha de estar basado en
tres libros que a su vez contienen esos tres elementos. Hemos dicho “Kitab
wa Sunna”, pero tenemos que dejar bien claro que Sunna significa
el usul necesario para gobernar y controlar cada aspecto de la sociedad,
poniendo un énfasis particular en el aspecto económico.
Puesto que con lo que se nos ha hecho a los musulmanes hoy en día,
estamos siendo esclavos no ya de cañones, ni de tanques, ni de
ideología, ni siquiera de soldados, sino de la práctica
económica y del robo de las materias primas.
Estos tres elementos son: en primer lugar naturalmente, el Kitabullah.
Es necesario que el talib conozca la lengua árabe, algo que asumiremos
como dado. El comienzo es el árabe. Tras el árabe tiene
que conocer el Kitabullah; pero no es suficiente decir: tengo el libro
y la lengua. En segundo lugar, el talib debe saber las aleyas abrogadas.
Tercero: ha de conocer el nuzul, esto es, la historia, los detalles que
rodean el descenso de esa aleya, de toda una serie de aleyas, o de una
sura. El talib debe saber qué es lo que está conectado con
la sura o el aleya, puesto que de lo contrario puede comenzar a imaginar
cosas, puede desviarse hacia el batinismo y así sucesivamente.
Para este nivel de conocimiento talib, y mi elección en esto no
permite controversia, debemos aceptar por su renombre, por su claridad
y sencillez, y por la de hecho maravillosa capacidad para incluir todos
los elementos esenciales, además de por sus claras definiciones
sobre la gramática árabe comprensibles para todos, el muy
famoso y popular Tafsir al-Yalalayn. No hay discusión posible.
Todos lo aceptamos, lo usamos y lo respetamos. Así pues, el Tafsir
al-Yalalayn para el nivel talib.
A continuación, y en segundo lugar, llegamos a la política,
a las leyes y a los hadiz. Para ello, escogeremos un texto que contiene
hadiz, usul y el ‘amal de Medina. Este libro es al-Muwatta de Imam
Malik, el primero de los grandes textos que tenemos y del que Imam Shafi’ dijo:
“Si aparte del Kitabullah hubiese otro libro por el que yo jurase,
ese sería al-Muwatta de Imam Malik”
Este es pues el segundo texto de la Tarbiyat al-Islamiyat al-Asliya.
En cuanto al tercer elemento, y debido a esta puesta en práctica de
la shari’at, al establecimiento de una estructura de poder, de una
base y en definitiva, de todo el fenómeno Islámico, es absolutamente
esencial para todas aquellas personas que van a asumir la grave responsabilidad
de este difícil taqlid, que preparen un grupo muy reducido capaz
de llevar a cabo este electrizante ijtihad del que hablaremos y definiremos
más adelante; un grupo que tenga el rahma de Allah. Y la única
forma de conseguirlo es mediante el amor por el Mensajero de Allah, que
Allah bendiga y le conceda paz. Puesto que él mismo dijo en un
hadiz que goza de gran estima:
“No serás un mumin hasta que no me ames más que a
ti mismo, a tu familia, a todas tus posesiones e incluso al mundo entero”.
El medio para alcanzar esta compasión y este rahma es el amor por
el Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz. Por esta razón
he seleccionado un libro de sira. Como ya se sabe, la literatura biográfica
es muy abundante, de ahí que haya escogido un texto muy antiguo,
de hace casi mil años, en el que no hay fantasías ni elementos
fabulosos, ni historias de santidad llenas de exaltación y especulación
metafísica, sino que de una manera muy sencilla relata la maravillosa
historia del Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda paz. En
primer lugar, este texto menciona lo que Allah ha dicho del Mensajero
en Su Libro. No cita solamente las famosas aleyas que todos conocemos
--"Rahmatu lil-’alamin"-- además de otras, sino
que también recoge ciertas aleyas que a primera vista no parecen
estar conectadas con el Mensajero de Allah, que Allah bendiga y le conceda
paz, pero que en sí mismas son fuente de inspiración y de
enseñanza para todos. Este es el primer rasgo maravilloso de este
texto.
Lo segundo, es que todo lo que se dice sobre el Mensajero, que Allah
bendiga y le conceda paz, lo que él ha dicho acerca de sí mismo
y lo que sus propios Sahaba han relatado, proviene de hadices minuciosamente
examinados por el autor, que es además uno de los grandes muhadizun
en la historia de esta ciencia. Todo está basado en hadices comprobados
y escudriñados de antemano, siguiendo una ciencia que ya no se
practica. Este es otro de los temas que tendremos que examinar posteriormente
a fin de poder explicar por qué el uso del hadiz ha sido degradado
y por qué han sido desestimados los significados contenidos en
los hadices.
El tercer aspecto es que el texto está tan impregnado de amor por
el Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, y resulta tan arrollador,
que no es posible leerlo sin verse uno afectado inmediatamente. La clave
del asunto es que el hombre que escribió el libro estaba cortando
cabezas y manos, marcando espaldas con el látigo, emitiendo sentencias
y dando órdenes a los emires. Lo estaba viviendo. Estaba al límite.
Y esto es algo que no puede hacerse sin ayuda. No puede hacerse sin el
rahma de Allah. No habría podido hacerlo a no ser por la ‘ibada
que le proporcionaba un gran, un enorme amor por el Mensajero, que Allah
bendiga y le conceda paz. Como tercer texto de esta Educación Islámica
Básica hemos escogido Ash-Shifa’ del Qadi ‘Iyad.
Ya tenemos al-Qur'an al-Karim junto con el Tafsir al-Yalalayn. Tenemos
también al-Muwatta de Imam Malik y ash-Shifa’ del Qadi ‘Iyad,
un texto de sobra conocido en el Maghreb y en toda Africa Occidental,
muy conocido en Siria y muy apreciado por toda la gente que estudia hadiz
y por la gente que estudia la literatura sira. Una vez más, se
trata de un texto con credenciales impecables, estimado dondequiera que
es leído y que no contiene elementos susceptibles de controversia.
Este es básicamente el nivel talib, el primer nivel del estudio
Islámico.
Vamos a esbozar a continuación el segundo nivel de estudio Islámico
correspondiente a aquellas personas llamadas a convertirse en miembros
del núcleo efectivo de una sociedad Islámica activa; aquéllos
futuros fuqaha o qadis cuya característica será la de enjuiciar.
Para ello necesitamos transcender sistemáticamente el nivel de
los elementos esenciales de la enseñanza Islámica. Como
es natural, y con esto sólo pretendo enunciar los titulares, tenemos
que extender el estudio del Corán más allá incluso
del propio Yalalayn, debemos ir a zonas mucho más profundas. A
continuación y mediante Al-Muwatta, ampliaremos este conocimiento
--no para obtener un exceso de equipaje, no para ir de un caso al otro
y de qiyas a qiyas-- sino más bien por medio de una extensión
que dé a estas personas el sentido de esta tradición, a
la que me referiré más adelante, y en la que se ve cómo
esto ocurrió entre los musulmanes en los años posteriores;
me refiero a la ejecución de las sentencias y el gobierno de la
gente según el Libro y la tradición Salafi. Para este caso
contaremos con el Tartib al-Mudarik del Qadi ‘Iyad puesto que contiene
toda esta tradición además de ofrecer ejemplos sobre los
que estos aspirantes tendrán que basarse, ejemplos que no dan lugar
a otra posible alternativa. El Tartib al-Mudarik es una recopilación
de logros humanos, islámicamente hablando que, os lo puedo asegurar,
cuando se estudian se acaba exclamando: “¡No sabía
que existiesen hombres así en la faz de la tierra!”. El Tartib
al-Mudarik es mucho más electrizante que cualquiera de los libros
de Tazkirat al-Awliya’ o similares; mucho más electrizante
como demostración de ese fenómeno que es el esplendor humano
manifiesto en la gente que produce este din Islámico. Su exaltación
del ser humano es magnífica.
Quiero empezar directamente con al-Muwatta para examinar el cómo
y el por qué de su importancia. No obstante para hacer esto tendremos
que revisar en primer lugar y por extensión, la comprensión
popular de lo que es el “madhhab”. Luego habrá que
ver lo que en otro tiempo fue en realidad el madhhab. Seguidamente estudiaremos
en qué se transformó el madhhab para, finalmente, poder
fijarnos en cómo, mediante una serie de trucos muy brillantes,
consiguieron desembarazarse del madhhab sin poner nada en su lugar, a
no ser panfletos y periodismo. Una vez que han logrado su objetivo, cuando
miramos a nuestro alrededor comprobamos que ¡no quedaba ya ni un
sólo gobierno Islámico en toda la tierra!. Esto es muy
interesante y debemos tomar buena nota de ello.
Una vez examinado este material, profundizaremos en el estudio del al-Muwatta
de Imam Malik puesto que luego, y ya en un nivel posterior, insha’Allah,
lo que quiero es que nos fijemos en este texto, en su absoluta, inmediata
y electrizante relevancia con respecto a las estructuras sociales, instituciones
y fenómenos políticos existentes en nuestros días.
Y demostraremos clara y sencillamente, insha’Allah, como puede transformarse
una sociedad capitalista monopolista en una sociedad Islámica,
sin que haya una crisis inflacionaria provocada por el abandono del sistema
monetario judío, que es lo que gobierna a todo el mundo en la
actualidad, incluido el antiguo bloque comunista.
No me digan que no es interesante. Y no es complejo en absoluto --¡Es
de una sencillez sorprendente!. Podrá verse claramente que la verdadera
economía Islámica, una frase muy al uso en nuestros días,
no es capitalista, no es capitalista-monopolista ni tampoco es socialista-de-estado.
Tiene su absoluta y propia idiosincrasia, su propio diseño personalizado.
Esta postura que desde aquí declaro, está muy lejos de ser
algo que haga retroceder 1.400 años hacia los horrores del pasado
--1.400 años atrás que, sin duda, para un cristiano, significan
una pesadilla-- pero que para un Musulmán son un sueño delicioso,
así que, esta cuestión nos preocupa bien poco.
La cuestión real es que no se trata de volver hacia atrás.
No es romanticismo. ¡Es algo que se puede aplicar mientras la tierra
exista!. Así de sencillo. Y la razón de que hayan inventado
el mito del primitivismo en relación con lo que se llama el fundamentalismo
Islámico, es porque en el diseño original del Islam no hay
lugar para el poder yajudi --ninguno en absoluto. Puesto que la riba’
no puede existir. Y cuando veas cual es la definición de riba’,
dirás: “¿Y por qué me han dicho que sólo
significaba el interés en los préstamos?”. La realidad
es que significa mucho más que eso, mucho más. Cuando te
des cuenta de lo que significa, te darás cuenta de cómo,
y de forma inmediata, el corazón de las tierras Islámicas,
el continente de Africa por ejemplo, se convertiría en la parte
más rica del planeta. Mientras que, los elementos dominantes de
la sociedad kafir, por definición, caerían en bancarrota,
insha’Allah.
Ya hemos dado el primer paso. Consistió en mostrar una panorámica
del tema, la Educación Islámica desde su Raíz. Y
lo que he dicho hasta ahora es que para el nivel talib tenemos tres textos:
Corán, al-Muwatta, ash-Shifa’. También he dicho, resumiendo,
que es preciso revisar el concepto del madhhab, tenemos que ver que ha
ocurrido con este tema. A continuación he afirmado que la forma
de gobierno Islámica es aquélla en la que, por su propia
naturaleza, el emirato se apoya, se sostiene, está controlado y
es efectivo gracias a los fuqaha que ostentan el poder de impedir que
la gente se salga de los límites marcados por el Kitab wa Sunna,
tal y como están contenidos en los hadices y en el ‘amal
de Medina.
Este es nuestro tema principal y esto es lo que paso a paso trataremos
en los capítulos sucesivos, insha’Allah. A partir de este
momento, el tema puede convertirse en algo aburrido o por el contrario,
en algo embriagador. No habrá término medio. Los no interesados
en asumir estos temas, en asimilarlos y encarnarlos en sí mismos,
se van a aburrir. Pero para aquéllos que lo deseen y quieran que
ocurra no les quedará otro remedio que emborracharse con ello.
Somos una gente para la cual las ciencias son embriagadoras y que, en
otro contexto, han hecho de la embriaguez una ciencia. Pero esto es otro
tema que será tratado en el momento oportuno.
De momento no dejo nada en el tablero. Declaro además que todos
los grupos y todas las organizaciones son bida’ y wahm excepto lo
que es Kitab wa Sunna. Y no voy a apartarme de esta afirmación
ni voy a finalizar en una posición distinta de esta. Llegaremos
a una mayor comprensión del asunto, pero ésta no será
más extensa, sino más profunda. Nos convertiremos en estrechos,
en fundamentalistas, en fanáticos meticulosos y dogmáticos
en todo lo relacionado con el tema de aferrarse a la más pura enseñanza
Islámica. Y si no perdemos este objetivo, no podremos equivocarnos.
As-salaamu ‘alaykum
|